| español | português |

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

quiénes somosformaciónpublicacionesartículosactividades

Artículos

Entrevista a Elena Noseda

El 18 de Mayo, llegamos al Instituto de Psicodrama Moreno ubicado en Honduras 4034 y allí nos recibe Elena Noseda, profesora en Letras y Psicodramatista especializada en Educación,  quien junto a su esposo Dalmiro Bustos, psiquiatra y psicodramatista, dirigen la institución desde 1980.

Con una amplia sonrisa nos recibe Elena y comenzamos esta entrevista que quiere mostrar y demostrar las capacidades que el Psicodrama tiene en la Educación .

 

El Caldero: ¿Comose da la relación entre ser psicodramatista y enseñar psicodrama?

 

Prof. Elena Noseda: Hasta la llegada de Jacobo Levy Moreno a la Argentina, año 1969, yo no había prestado mucha atención al Psicodrama. Dalmiro (Bustos) desde un tiempo atrás estaba realizando su  formación, pero yo conocía muy de pasadita lo que él estaba haciendo.

Durante ese Congreso, además de conocer a Moreno y Zerka en ese momento único del psicodrama en el país, participé de un taller con María Alicia Romaña, pedagoga argentina que  también se estaba formando en psicodrama. Ella dirigió una  escena de la Declaración de la Independencia de Argentina y allí no importaba si eras argentino o brasileño, entre todos construimos el 9 de julio de 1816.Me emocionó mucho ver la escena después de tantos años de docente, tal como me había sucedido raramente en algún que otro acto escolar. Me embargó una emoción especial y me dije: ¡Ah, esto lo quiero para mi!..  Porque si me emociona el contenido… me gusta, me hace bien.

Dalmiro nos comenta que Romaña está investigando en re-crear y adaptar el psicodrama tradicional y  aplicarlo a la educación. Y es así que él nos propone a un grupo de cuatro amigas, que comencemos con ella. Formamos parte del primer grupo pionero  de esa especialidad en nuestro país, año 1971,  dedicado a llevar la teoría y práctica psicodramática a la vivencia de los contenidos programáticos. Ella era una educadora prestigiosa que estaba viendo la manera de implementarlo en los programas escolares, puesto que Moreno lo usaba en temas relacionales, de vinculación. Alicia le dio una vuelta muy interesante y creó un método al que denominó Psicodrama Pedagógico, en el cual adaptó el Psicodrama Moreniano a lo pedagógico.

Era una pedagoga de mucho nivel y una docente muy particular: comenzó la formación del grupo -estuvimos dos o dos años y medio con ella- y luego nos dejó  que continuáramos solas, no tenía particular interés en apegarse o seguir acompañando nuestro desarrollo.

Para nosotras fue muy difícil porque había que pasar del encuadre terapéutico al encuadre educativo por lo que, durante un tiempo, seguimos en conexión esporádica con ella. Después ya vinieron los años de la dictadura y Alicia se tuvo que ir del país. En aquel momento ella ya estaba trabajando acá y en Brasil, y a pesar de estar como Directora de la Escuela de Arte Prilidiano  Pueyrredón, un puesto importante, se fue a radicar a Brasil, con lo cual dejamos de vernos.

Con el tiempo, aquello que ella nos enseñó fue tomando nuestra impronta, le dimos nuestro propio estilo. Seguimos las cuatro amigas de aquel grupo inicial, y luego empezamos a formar docentes,  año 73 en adelante, en La Plata y sobre todo en Córdoba.

 

E.C.: ¿Estuvo siempre dentro de la Educación?

 

E.N.: sí, siempre.

 

E.C.: ¿Se utiliza mucho el psicodrama en la educación?

 

E.N.: Si, se utiliza mucho Rol Play en el aprendizaje, es lo que está más popularizado, pero el método psicodramático yo también lo utilizo para enseñar contenidos. Fui profesora del   secundario y de la universidad y ahora también en Post- grados diversos del país y del exterior. En mi especialidad enseñaba todos los contenidos con psico-sociodrama: literatura, gramática, redacción, exámenes orales, etc. Por supuesto lo complementaba con los métodos tradicionales.

En la secundaria, cuando estudiábamos Literatura Griega, por ej. La guerra de Troya, todas las chicas querían ser Helena porque era linda y los hombres guerreaban por ella, era muy divertido. Ellos trabajaban con los distintos personajes desde los bancos y yo les preguntaba cómo se imaginaban la escena, el castillo, el pueblo, el ave que sobrevolaba la escena, etc. Yo les decía:  

- ¿qué elemento o persona sos ahora?

- Soy el ave grande que planea sobre el cielo… veo todo desde acá arriba y veo que se matan, están todos locos, se matan por una mina… (en realidad ese pájaro era casi la técnica del espejo que permitía mirar el panorama desde una distancia adecuada)

- ¿Pero en realidad porqué te parece que se matan?

-Y…quieren agarrarse todo para ellos: los castillos, la plata, las mujeres...

-¿Y el honor les interesa?

-Sí que les interesa, porque son de distintas regiones y cada cual quiere ganar en nombre de su tradición…

Y así íbamos desarrollando la escena a través de lo que leían y experimentaban. A veces re-recreaban  en redacción las escenas que más les habían impresionado de la Ilíada o bien las dibujaban: el escenario era la hoja de carpeta y ponían cada personaje en el lugar que elegían y explicaban porqué estaba arriba o abajo, o en dibujo grande o chiquito, de acuerdo al perfil de cada personaje.

Cuando las escenas eran grupales trabajábamos en el pizarrón que se transformaba en el escenario; como no había suficiente espacio nos arreglábamos como podíamos. Donde había diálogos se podía trabajar muy bien, qué decía un personaje y qué le contestaba el otro. Literatura es muy fácil para trabajar.

Después utilicé el psicodrama en otras áreas como la sintaxis, un tema bastante complejo. Lo fui descubriendo despacito. Les hacía trabajar las relaciones, por ejemplo:

- ¿Cual es la parte más importante en la oración?  (esto viene a ser sociometría.)

- El más importante es el sujeto.

- Bien, ¿qué nombre tiene ese sujeto? ¿dónde lo ponemos? ¿Es el más importante? ¿Cómo es? ¿Grande, gordo? ¿Ese otro quién es?

- El otro es el predicado.

- ¿Tienen alguna relación? ¿Cuál?

Después tenían que construir ellos corporalmente esa relación: los hacía relacionar sujeto y predicado, tenían que ponerse de acuerdo y buscar desde la acción cómo se vinculaban y luego encontrar las relaciones de coordinación y subordinación gramatical. Por ejemplo, si la oración dice: “La casa”…, la palabra más importante de la oración es “casa”, entonces “la” está subordinada a “casa”, la que manda es “casa” y en consecuencia “la” gira alrededor de casa.  Entonces de pronto la palabra casa se volvía muy mandona y le decía al artículo el, “mandate a mudar, porque yo no te necesito, que venga la palabra la al lado mío”, ( el artículo el  se iba triste o enojado, y aparecía el artículo la  feliz de la vida y se colocaba muy orondo al lado de casa. Jugábamos a que la oración era una familia: la mamá, el papá y los hijitos (que eran los complementos). Pero los que orientaban eran los papás y los hijitos los seguían para dónde fueran los papás. Entonces trabajábamos el concepto de coordinación (entre los padres) y subordinación ( con los hijitos). Era fantástico; después se los hacía llevar a la vida, dónde veían coordinación, dónde subordinación. Los ejemplos que traían de la dinámica familiar de ellos eran divertidísimos.  

 

E.C.: Seria bueno que este tipo de técnica se utilizara en la actualidad, ¿no?

 

E.N.: Si, es lo que menos se sabe de la utilidad del psicodrama, se conoce más el Rol Play. Cuando tomaba  exámenes orales les preguntaba qué habían leído. Luego les decía que eligieran alguna escena que les hubiera gustado. Y comenzaba a preguntarles: qué personaje te interesa de esa escena? ¿cómo está vestido, qué dice, qué piensa, cómo mira, qué dice con esa mirada?

 A veces les pedía que encarnaran el personaje y entablaba interviú con el. A mí lo que más me interesaba era que se olvidaran que estaban en un examen y que fueran desarrollando lo que habían leído en escenas.

 

E.C.: Es decir, que el saber no estaba puesto sólo en uno y el otro, el subordinado,  era quien tenia que aprender a repetirlo.

 

E.N: El alumno era el protagonista de su propio aprendizaje. Los alumnos me esperaban en la puerta y me decían: “Profe, ¿vamos a hacer el teatrito?”, a veces se podía a veces no. Yo hice toda mi experiencia de aprendizaje en el aula con los chicos y ahí puse a prueba todo el método. Tenía de primero a quinto año. Si transitás bien esas experiencias difíciles del secundario, se puede decir que has pasado la prueba de fuego como coordinador.  

         

E.C.: ¿Cómo tomaban estas nuevas técnicas los directivos y compañeros del establecimiento? Supongo que no debió de haber sido fácil.

 

 

E.N.: Hubo algunas complicaciones, con lo cual yo tuve que aprender mucho porque ahora decimos fácil “pongamos los chicos en círculo”. Pero en aquel momento los chicos tenían que estar en fila y los profesores en el frente, no era tan fácil el círculo, luego teníamos que volver a poner todo en su lugar porque el profe siguiente se enojaba con el cambio. Era la época de la dictadura, no se olviden. Tenía problemas institucionales con toda esa lucha para adaptar el método a la Institución en la que estás trabajando, pero aprendí mucho, y eso es lo que enseñé después: “Aprendan en qué institución están trabajando, qué cosas les conviene o no hacer, qué están prohibidas o son excesivamente extrañas al código institucional, cómo le encuentran la vuelta. Cuiden  el objetivo y adáptenlo, de esa manera realizarán la experiencia con los recursos que hay”. Hay que aprender a sobrevivir y seguir adelante con las convicciones.

 

E.C.: Con los recursos que hay y entrando en conjunción con la Institución.

 

E.N.:Y sí, porque no podés estar en contra. Y después está la otra lucha, la de las colegas. En las mesas de exámenes que yo tomaba así y no de la forma tradicional, molestaba porque, lógicamente, el alumnado iba prefiriendo un estilo de educación a otro y ahí se complicaba la sociometría entre los tradicionales y los renovadores, como ha sido siempre.

Sufrí bastante pero paralelamente iba haciendo mi desarrollo de psicodramatista y estaba muy nutrida y como tenía claro mi objetivo seguí. Ya después, con los años, me dejaron hacer. Entendieron “qué cosas hacía el bicho raro”. Muchos de mis compañeros comenzaron a pedirme que los formara. Algunos, sobre todo los tradicionales que me criticaban mucho, decían que eso no era aprender. Era lógico porque en su esquema ellos tenían otros valores. El mío era conocer y seguir la dinámica grupal que me iba guiando para conseguir el objetivo de vivenciar los conocimientos. Los dejaba elegir tareas, hoy no tenían ganas de redactar, bueno entonces leamos. O reflexionemos sobre un artículo del diario.  Y así íbamos cumpliendo el programa de otra manera. Iba haciendo todo de manera más entretenida.

En esa época había que tener un registro de actividades en el aula. Y se me hacía difícil escribir lo que realmente hacíamos. Entonces por ejemplo, comencé a poner: “Ejercitaciones vivenciales del concepto de sujeto y predicado”. De esa manera general fui diciendo la verdad a medias pero sin mentir. Cuando venía la inspectora siempre me la mandaban al aula, a ver qué cornos estaba haciendo que nos reíamos tanto.

Aprendí mucho y cuando fui a otras instituciones sabía qué podía hacer, qué debía hacer, qué nivel de movilización  podía estimular: baja, media o alta, depende. Pero eso no solo en las escuelas.

 

E.C.: ¿En qué otro lugar pudo aplicar esas técnicas?

 

E.N.: Cuando me vine a vivir a Buenos Aires hace unos 15 años, trabajé con grupos de profesionales de Medicina. Siempre trabajé con grupos, tanto aquí como en La Plata. Durante la dictadura dejé las escuelas y me dediqué a viajar y enseñar. Fui a Uruguay, Brasil, aunque tenía mi vida y mi casa en La Plata. Dalmiro también trabaja mucho en Brasil desde entonces. Cuando volvió la democracia y comenzaron a llamar a concurso de docentes, volví a dar clases en las escuelas.

Pero me vinieron muy bien esos años que estuve afuera porque fui probando lo que había hecho, comparar la experiencia adquirida con lo que estaba haciendo en el exterior. Esto me permitió ver mi país desde otro lugar.

 

E.C.: ¿Cuál fue el resultado de hacer psicodrama en otros países?

 

E.N.: Me fue muy bien, fui formando gente, trabajando con grupos, aprendí muchísimo. Tuve mucha conexión con los educadores de Brasil, ellos tuvieron un crecimiento muy fuerte, tienen un sistema universitario que nosotros no tenemos, se les paga muy bien a los docentes, es otro mundo más parecido a EEUU y, en el sistema educativo, empezaba a haber psicodramatistas en todos lados.

Por ejemplo, supervisaba a una educadora a la que habían llamado para que trabajase en un banco  de San Pablo. Yo me quedé asombrada ya que no era muy común ver esa profesión en un banco hace 20 atrás.

La habían llamado para que trabajase con el personal que por alguna razón había tenido que dejar  temporariamente el rol bancario, ya fuera por problemas de adicciones o por lo que fuere. Ese personal hacía terapia y por el otro, re-aprendían psicodramáticamente con ella,  cómo re-insertarse en la estructura bancaria, cómo re-estructurar el rol que debió abandonarse, etc.  Para mí fue un descubrimiento participar anticipadamente en el exterior. Cuando ocurrió aquí, yo ya había vivenciado el abanico de posibilidades de utilización del método.

El educador sabe cómo facilitar que baje adecuadamente la información necesaria. Aquí, en el 2001,  se utilizaron muchos  educadores que preparaban a quienes debían dar la amarga noticia de los despidos, cómo la misma debía ser informada, etc. Más allá de que hubiese terapeutas y otras profesiones, los educadores iban pautando qué era lo mejor y qué cosas debían re-aprender los directamente involucrados.  El Rol Playing es una instancia invalorable de aprendizaje.

En la Plata, ya en democracia, en la década del 80´  en la Fundación Mainetti- dedicada a la atención de pacientes oncológicos- se formó un polo de avanzada científica que produjo dos movimientos que fueron muy importantes para el país: la llegada de la Bioética y la Medicina Paliativa a la Argentina. Todos profesionales de excelencia.

En el primer caso me llamaron para que colaborara en las clases con  la metodología psicodramática.

En el mismo lugar, los profesionales de la Medicina Paliativa: médicos, enfermeros, terapistas, psicólogos, etc.,  aprendían sobre el acompañamiento domiciliario a los pacientes terminales y sus familias,  el tratamiento del dolor, la ética del cuidado, etc. En ambos grupos hacían cursos y me llamaban para bajar a escena situaciones del quehacer profesional. Allí me acerqué mucho a esos conocimientos médicos y aprendí muchísimo. Luego participé de clases de grado y post-grado de Medicina.

Por ejemplo, en la Universidad Maimónides, facultad de Medicina, era adjunta de la cátedra de Bioética, y me ocupaba de vivenciar la relación médico-paciente, cómo dar malas noticias, etc,  para lo cual ejecutaba un Rol Play clásico con duplas médicos-pacientes. Allí, el titular era un médico de La Plata, que entendió mucho la técnica psicodramática. Trabajé muchos años en esas temáticas.

E.C.: Tus ejemplos también enseñan a animarse, la gente tiene el fantasma de que haciendo psicodrama pueden aparecer emociones fuertes, que al ignorar lo que puede aparecer, se pueda perder el control de la situación.

 

E.N.: Esa es la fantasía del descontrol. Lo primero que a uno le pasa- les habrá pasado a ustedes también- es sentirse aterrorizado, y enseguida uno piensa: ¿qué pasa si se me descontrola la escena? Después uno va aprendiendo y también lo fui enseñando, que: primero hay que entrenarse mucho, segundo: hay que tener bien en claro cuál es el objetivo y por lo tanto el encuadre,  tercero: qué nivel emocional vas a manejar en esa institución, en ese curso, en ese tema: ¿un nivel bajo o medio?  Pero siempre cuidando que fluya la emoción, que nos transforme. Y aprender que uno tiene que abrir ese nivel con el que puede trabajar, el que puede contener y también respetar las temáticas del contrato que ha establecido con el grupo. La gente se enoja mucho cuando se abren temáticas fuera del contrato pautado. Muchos de los que vienen a aprender en nuestro Instituto lo hacen con ese enojo, el de haber estado en grupos de formación de lo que fuere, donde no se respetó el contrato de trabajo acordado.

El coordinador es responsable de mantener el objetivo de la escena. Siempre pueden aparecer imprevistos que se pueden contener amorosamente pero no trabajar expresamente, si es que no corresponde al encuadre. Y enseñar que hay otros espacios adecuados para trabajar las problemáticas biográficas.

En el Instituto tenemos dos áreas de formación: Psicoterapia Psicodramática exclusivamente para terapeutas, y Psicodrama, para todas las profesiones que trabajan con la comunidad, con la educación, con las empresas, etc. El objetivo es distinto pero ambas formaciones son transformadoras  e intensas porque integran en la acción las emociones y el pensamiento.  

Mantener el encuadre es importante: la Teoría de los Roles te ilumina y te orienta. En la comunidad el rol central será el ciudadano y sus complementarios, en la escuela el alumno y sus complementarios, etc.  Luego también está el efecto Clusters: trabajamos en un rol pero el efecto se expandirá a otros roles con similar dinámica.  ¿Ustedes vieron el último libro nuestro? Allí está todo lo que estamos hablando, yo tengo un capitulo, Mis búsquedas esenciales, en el que resumo mis convicciones sobre el Encuadre. En muchos lugares donde trabajo hay emociones altas, como el médico que tiene un paciente con cáncer y tiene que decírselo, el asunto es cómo se aprende a hacerlo. Por ejemplo, cuando íbamos con los estudiantes de medicina de la Maimónides, después de hacer Rol Play, en el compartir decían: “- yo estudio medicina porque mi papa murió de cáncer y nunca nadie le dijo lo que tenía”; y otro decía: “-  yo tengo una hermanita que está muy enferma, se pone muy triste, llora y yo no sé qué decirle porque ella está muy mal”. Eso es un compartir de nuestras vidas sobre el tema que nos ocupa, y yo también comparto cómo me han dicho a mí algunas noticias, qué me ha pasado, pero todo está centrado en el tema que trabajamos.

 

E.C.: Ibas a compartir una experiencia con Dalmiro (Bustos)

 

E.N.:Hicimos hace muchos años  una dramatización con Dalmiro donde trabajamos la muerte en encuadre pedagógico: qué nos pasaba, qué es esto y qué es lo otro y, de pronto, por ahí,  había un corazón que se estaba apagando y nosotros fuimos y lo masajeamos porque el corazón estaba dejando de latir. Nos emocionamos cuando llegó el último latido final, lloramos, compartimos ese sentir de aquí y ahora,  nos sentimos juntos ante ese misterio del pasaje de la vida a la muerte. Allí parí la convicción de que cualquier tema podía ser trabajado pedagógicamente con psicodrama.

Cuido mucho el encuadre y la gente lo agradece. Por supuesto que, cuando alguien no se siente bien, uno puede decirle: “parte de este tema merece que vos lo veas en un lugar que pueda ser elaborado adecuadamente”. Yo no soy psicóloga ni terapeuta, soy una educadora psicodramatista. Aunque sé que el efecto sanador de una dramatización en cualquier encuadre, libera espontaneidad, salud psíquica, alegría y bienestar.

 

E.C.: Es que no sólo cuenta la persona que está trabajando la escena sino el resto también, porque uno puede trabajar la escena hasta que quien la trajo la resuelva, pero, el resto cómo quedó? Hay que saber contener al resto también, sino son escenas disparadoras que hay que seguir trabajando hasta resolverlas todas, hay que ser muy responsable en eso.

 

E.N.: Dalmiro en los grupos de Psicoterapia Psicodramática contrata con sus alumnos que vienen a aprender la metodología psicodramática y traen, voluntariamente, situaciones personales, temáticas propias o de sus pacientes y las trabajan  más allá que tengan sus terapias. Para aprender trabajan todas estas situaciones porque son terapeutas.

Pero también hay grupos de formación en otros lados que no trabajan lo personal sino a través de escenas imaginarias.

Hay muchas maneras de aprender y/o enseñar, y la elección dependerá de lo que uno puede realizar adecuadamente desde la propia coordinación, y ser coherente con la elección hecha, lo más importante es eso. Cada uno debe trabajar con la modalidad que cree, lo que es confuso es no decirlo, no aclararlo o no acordarlo. Hay toda una variedad para elegir, y uno trabaja con lo que se siente más cómodo, esa es la convicción de la que hablo: trabajar como lo sé hacer y reconocer hasta dónde puedo llegar.

Yuyo Bello es una psicodramatista extraordinaria y también psicóloga, ella trabaja muy bien lo psicodramático pedagógico y cuando ve obturado lo pedagógico va a lo biográfico y después vuelve, pero lo hace contratado y con una solvencia maravillosa. Ella me pidió que le hiciera el prólogo a su libro pese a que pensamos distinto porque tenemos profesiones diferentes. El Psicodrama puede englobar diferentes maneras pero no engloba cualquier cosa sin límites claros.

 

E.C.: Es coherente tener en cuenta lo que se pacta.

 

E.N.: Hay que tener en cuenta el bagaje que uno trae, cual es el objetivo, en que instituciones se desarrollará el trabajo.

En nuestro Manual de Psicodrama, libro que ya les mencioné antes,  yo cuento un caso muy difícil que me tocó dirigir en una de mis clases de Formación de Psicodrama para la Educación. Se trata de una mujer alemana, monja, médica, psicoterapeuta y psicodramatista, que durante su viaje por América, tomó clases en nuestro Instituto, no sólo conmigo sino también con Dalmiro. El último día que estaba en mi grupo (al otro día volvía a Alemania), le propuse trabajar una escenita de despedida y ella me preguntó si en lugar de ser una escenita podía ser una escenota. Yo accedí riendo, muy confiada en mí misma. Pero realmente fue una escenota y en el artículo digo fue  “La escenota del encuadre”. El tema era que ella, dos años atrás, había ofrecido un riñón a una colega suya que no conseguía donante, y había hecho ese ofrecimiento a pesar de no llevarse muy bien con esta monja. Ese día  acababa de recibir una carta donde le dice que se está muriendo y espera la donación prometida.  Y ahora ella se estaba preguntando si realmente quería darle un riñón.

Yo le pregunté porque quería trabajar conmigo ese tema y ella me respondió que era porque yo trabajaba en Bioética. Ese trabajo era todo un desafío para mí y a través de la Teoría de los Roles traté de dar el encuadre con el cual podría yo trabajar esta temática. Trabajamos los roles del donante y del receptor, cómo era la relación entre estos roles, sus ambigüedades. Dramatizamos la escena del transplante y como en el grupo había una enfermera fue maravilloso porque nos ayudó mucho.

 La monja interpretó el rol de su propio riñón que se trasladaba al cuerpo del receptor, decía en ese momento: “que raro… no me gusta estar acá, no sé que me pasa, hay un olor diferente, me da asco esta sangre que no conozco”, manifestaba extrañeza de estar en el cuerpo de otro. Para mí esa escena fue inolvidable. Terminamos ella recostando su cabeza  en mi pecho mientras se decía: “Cuidate mucho, no te apures como hacés siempre”

 Sin embargo, no es que luego de esta dramatización  iba a volver a su país con todo resuelto, habría otras cosas que debería seguir trabajando para poder tomar una decisión.

Después de muchos años me envió una carta diciéndome que había donado su riñón y que estaba muy bien. Y el título del correo era: ESCENOTA.

 

E.C.: Esto de formar formadores, de capacitar, ¿vos lo haces sola o lo haces en coordinación con alguien?

 

E.N.:Generalmente trabajo sola, porque en estos últimos años mis compañeras se pusieron mayores y dejaron de trabajar. Aquí trabajo sola en la formación de formadores y en algunos grupos de formación comparto la co-coordinación con Liliana Fasano. También colaboro con Dalmiro: él trabaja con el grupo psicodramático y luego yo, en otra clase, ejercito las cosas que están faltando en relación a  técnicas, ejercicios de espontaneidad, etc.

 

E.C.: Contanos de Zerka.

 

E.N.: ¿Ustedes conocen el salón de arriba?

 

E.C.: No…

 

E.N.: Para mí Zerka está allá.

 

Elena nos lleva a conocer el lugar donde enseña Psicodrama. Nos encontramos con un espacio que posee mucha luz natural, un balcón con plantas verdes, las paredes decoradas con cuadros y fotos de Moreno y de Zerka, un lugar realmente muy cálido. Con razón decía que para ella Zerka estaba allí, realmente algo mágico debió de haber ocurrido ahí, porque estaba colmado de buena energía.

 

E.N.:La última vez que vino Zerka a Bs. As. estuvo acá, (nos muestra una foto preciosa de ella). Me acuerdo que este lugar estaba lleno de gente, Zerka iba mirando todo alrededor y como éramos muchos fue haciendo algunos ejercicios con todos sentados en el suelo,  realmente no se podía hacer otra cosa.

 

E.C.: ¿Cómo es ella como persona, como mujer?

 

E.N.: ¡Ah! Es amorosa, tiene muy buen trato, se acuerda de todo. Hace muchos años que no la veo y, por lo menos, hace 10 años que no viene acá. Aprendí mucho con ella; antes venía casi una vez por año, le encantaba venir, la llevamos también a La Plata, la verdad que es encantadora, muy inteligente, decidida. La última vez que la vi trabajar fue en Brasil, ya estaba mayor. Tiene una fuerza vital envidiable.

 

E.C.: ¿Cuál es tu sueño?

 

E.N.:Mi sueño es seguir trabajando, me gusta mucho lo que hago, me gusta muchísimo, y siempre pienso en cosas nuevas, porque siempre en los grupos salen cosas nuevas. Podría decir que es mi alimentación, porque siempre enseño lo mismo pero distinto, tengo una vocación grande en eso, me entusiasma. Siempre se está aprendiendo, porque la gente viene con otras cosas, con otros mundos.

En los grupos tengo muchos jóvenes y ahora mucha gente del exterior, antes no se veía esto, es fascinante porque traen otro mundo, otra manera de ser, otras necesidades, se animan a cosas distintas. En los últimos años estamos haciendo grupos con alumnos de distintas culturas, el vocabulario es distinto y se produce mucho movimiento

 

E.C.:En relación al Psicodrama, ¿cuál es tu sueño?

 

E.N.:Mi sueño es que se trabaje bien porque es un método tan fuerte, tan lindo, tan útil, que es necesario que se lo respete, y se lo respeta cuando se lo trabaja bien. La gente sabe reconocer esto, por eso, más allá de que haya diferentes formas de trabajar con Psicodrama, diversidades de las que hemos hablado, lo fundamental es el compromiso de hacerlo bien; eso es lo mejor para todos.

 

Agradecemos a Elena Noseda el tiempo que nos brindó compartiendo sus recuerdos, su experiencia y su conocimiento. A quienes quieran conocer más sobre el trabajo de Elena Noseda y Dalmiro Busto les sugerimos la lectura de su libro: Manual de Psicodrama en la Psicoterapia y en la Educación (RV Ediciones).

 

Descargar texto

Honduras 4034 dpto. 1, Palermo | Buenos Aires, Argentina | info@institutojlmoreno.com | (+5411) 4862-7867
diseño web: BCNIS