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Dr. Dalmiro Bustos

Aprendiendo a sentir

El confortable Hotel y la naturaleza exuberante fueron el marco para el segundo Congreso Iberoamericano de Psicodrama. Asistieron alrededor de 500 participantes de Brasil, Argentina, España, Portugal, México, Uruguay y Venezuela. Lamento si dejo alguna nacionalidad sin mencionar, solo registré los que mencioné. A las 21 horas en punto, se dio por iniciado el Congreso con breves palabras de bienvenida del Presidente del Congreso Sergio Perazzo, del Ministro de Salud Pública José Serra y de las Presidentes y ex Presidente de la Febrap. Todos tuvieron un tono adecuado y cordial. Se retiró la mesa del escenario, y Sergio me llamó para que lo acompañe, traduciendo para los participantes de habla hispana. Pidió que cerraran los ojos y que pusieran atención en el latido de sus corazones, tomando las manos de sus vecinos. Lejanamente se comenzó a escuchar a los tambores que se fueron
intensificando hasta que unos cincuenta niños de la favela de Morumbí fueron ingresando a la sala. El sonido se asemejaba al latido intenso de un corazón palpitando. Unas veinte jovencitas bailaban al son marcado por los tambores. Serias, concentradas, con sus caritas brillando con esa energía que solo emerge cuando algo es verdadero como diciendo: " amigos, esto es el Brasil, un gran corazón palpitando de fuerza, dolor y alegría." Pero esto también es Latinoamérica y los países latinos.
La emoción de la platea se manifestó en un silencioso acompañamiento de la caravana de niños que emprendían la salida sin dejar de tocar su ritmo inicial. Fue una gran idea de la comisión que nos sumergió en un baño de verdad, invitándonos a tomar ese ejemplo: compartir cada uno su verdA las ocho de la mañana del día siguiente- mal que le pese a los dormilones- comenzamos los casamientos con la apertura vivencial del Congreso. Elisa Lopez Barberá , querida colega de España, y Anna Knobel querida colega de Sao Paulo, fueron mis " esposas". Confieso que al principio la idea complicó mi vida.
Sé trabajar solo, pero? qué es esto de hacerlo de a dos, o tres o mas ? Tuvimos que confiar en la espontaneidad y en la posibilidad de ir bordando nuestro trabajo de manera artesanal. Hablamos un poco cada uno como caldeamiento personal y luego Anna coordinó un caldeamiento con música para generar la aparición de la producción grupal.
Cada uno dirigió escenas emergentes del público que fueron marcando temores, deseos y expectativas. La violencia, la guerra, la miseria, el dolor y la alegría fueron desfilando en escenas compartidas. Se logró un buen climEste fue el plenario. Trabajar con un grupo grande ya predispuesto por el clima creado la noche anterior, fue no solo fácil, sino gratificante. Luego, por la tarde, conduje un taller de dos horas sobre Grupo Autodirigido:
un modelo de enseñanza de Psicodrama. Por primera vez trabajé con un grupo de aprendizaje: todos los miembros de un grupo de Psicodrama coordinado por mi en Sao Paulo, presentamos el modelo de trabajo. Una de las integrantes del grupo dirigió una escena que surgió del grupo de asistentes al taller y luego elaboramos en conjunto el trabajo realizado. Mi participación se cerró con una mesa redonda sobre el tema " Psicodrama Público y Etica". La otra presentadora fue una colega francesa, la Sra.
Barthes-Velloso quien discutió la ética referida al pequeño grupo. Su óptica lacaniana iluminó algunos aspectos interesantes de las relaciones grupales, pese a que al comienzo de su trabajo aclaró que no consideraba la situación del Psicodrama Público sino la de los pequeños grupos trabajando con en esquema de G. y Paul Lemoine. La polaridad que se estableció al encarar yo el tema solicitado no permitió demasiado intercambio ya que tratamos temas diferentes desde perspectivas diferentes.
El clima general del congreso fue de excelente intercambio y madurez en los disensos. Se compartieron las diferencias y la participación fue activa y respetuosa. La intensidad de las tareas hacen que personalmente no tolere demasiadas estimulaciones, por lo que alterno participaciones con espacios de descanso. Ya no tolero la sobredosis a la que me exponía antiguamente. Me fui un día antes de finalizar el Congreso, satisfecho de lo que había ocurrido. Esta circunstancia me dejó al margen de un hecho ocurrido y que deseo comentaParece ser que al principio del Congreso, un expositor solicitó que dos yo-auxiliares lo ayudaran en un trabajo vivencial.
Nada mas se habló del asunto hasta el final del Congreso en los que estalla la noticia de que este participante portugués habría abusado sexualmente de la joven alumna. Como es de imaginar se arma un gran revuelo alrededor del ingrato asunto. De resultas de todo esto se decide que la persona imputada fuera apartada como candidato a presidir el próximo Congreso. Además fue sugerida la presentación ante las autoridades correspondientes. La gente estaba indignada con toda razón. Personalmente cualquier abuso de poder me rebela fuertemente. Pero aquí es donde quiero reflexionar sobre nuestro particular mundo del Psicodrama. La emoción anda suelta y esa es nuestra característica central. Moreno centra la emoción en un primer plano, rescatándola del obscuro lugar en la que la sumió el racionalismo freudiano. La espontaneidad no significa una falta de reglas y de normas. Si la consciencia de límites no acompaña nuestro vuelo seremos meros actuadores que es lo más lejano que se puede estar de la acción reflexiva.
Drama significa acción y la adecuación debe ser el filtro yoico por la que transita.
De qué manera insertamos la adecuación en la realización de nuestros Encuentros?
Creando una instancia que permita considerar, evaluar y sugerir medidas, cuando se presenten estas circunstancias. No le toca al ofendido ser a su vez juez y verdugo.
La emocionalidad puede ser mala consejera y debe ofrecerse al ofendido un espacio de protección y resguardo y al probable ofensor la seguridad de ser tratado imparcialmente.
Si no hay comisión de ética preestablecida, debe constituirse una comisión ad-hoc, formada por personas prominentes del grupo a las que se le otorga la función de evaluación de los hechos. Recuerdo que estos hechos han poblado los corrillos de varios Congresos y no solamente de Psicodrama. Malos tratos no circunscriptos a lo sexual, abusos en las discusiones que pueden convertirse en verdaderos tormentos cuando hay desacuerdos, críticas feroces, verdaderas agresiones. En el Congreso de Londres de Psicoterapia de Psicoterapia de Grupo se implementó una modalidad de grupo amplio, que al terminar el día se reunía para intercambiar las situaciones vividas durante el transcurso del Congreso. Nadie ignora que el deseado intercambio de experiencias y vivencias, tiene también un cortejo de emociones como rivalidad celos y envidias.
Si simplemente se las deja volar sueltas se transforman en armas peligrosas. Asistí solo a una de esas experiencias en Londres. En ella se levantó un profesional argentino quejándose por la falta de traducción que los dejaba al margen de muchos trabajos.
Se sentía excluido y compartió sus sentimientos, justificados o no. La respuesta arrogante y desaprensiva de un integrante fue que el argentino "en el fondo" sangraba por la herida de haber perdido la guerra de las Malvinas. Me fui y no volví a esos grupos donde corre
suelta la locura trasvestida de espontaneidad. Ser espontáneo es acaso decir lo primero que se me ocurre? Es herir gratuitamente con mis opiniones?. Ciertamente que no. Para tener la posibilidad de circular por los peligrosos andamios de la expresión emocional y el contacto corporal es necesario tener normas claras que marquen límites entre lo deseable y lo que no lo es. Y encargados de hacerlas cumplir, la ética no es solo una palabra que encierra los postulados teóricos de la convivencia. Es una práctica cotidiana y continua. Aprender a manejar nuestros sentimientos incluye el saludable control para poder circular constructivamente por un mundo plagado de violencia. Una de las escenas que un integrante compartió en el sociodrama de apertura fue la de un rechazo a la guerra de los Balcanes. Con alto grado emocional se sentó en el escenario pidiendo que cada bomba se transformara en una flor y en una planta que cubriera el mundo hasta erradicar el odio y la destrucción. Todo el Congreso se unió al ruego. Pero no lo dejemos ahí, la ética está en cada uno de nuestros actos y en defender al ofendido e identificar al transgresor. La creatividad queda así preservada por los límites que la exalten al limitar su accionar.

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